Shakespeare, centro del canon


I would to heaven that I were so much clay,
As I am blood, bone, marrow, passion, feeling –
Because at least the past were passed away –
And for the future – (but I write this reeling,
Having got drunk exceedingly today,
So that I seem to stand upon the ceiling)
I say – the future is a serious matter –
And so – for God’s sake – hock and soda water!

Lord Byron

SHAKESPEARE Y EL CANON

  • Shakespeare y Cervantes, creadores de un nuevo lenguaje literario: La invención del personaje. 

Bloom afirma que el centro del canon son Shakespeare y Dante porque se anticipan a su tiempo. En realidad, sólo acierta en uno. Dante, con su Commedia, es un grandísimo escritor, pero no deja en ningún momento de ser medieval y, por tanto, sus personajes no han llegado a la revolución que llevarán a cabo, simultáneamente, Shakespeare y  Cervantes: Ambos autores desarrollan el personaje propiamente dicho, les dan ese soplo de vida que hacen que se asemejen más a sus creadores, que les han hecho a su imagen y semejanza, y que les permita desarrollarse libremente de la misma manera que cualquier mortal.

  • Cervantes, nueva narrativa.

Cervantes desarrolla, a lo largo de su obra previa a su Don Quijote, los ensayos (o ejemplos) de lo que será su gran obra, en la que la dimensión psicológica de sus protagonistas ocupará todo su universo. Cervantes no puede, al igual que Shakespeare, ser mejorado ni superado mientras los seres humanos sigamos siendo y pensando de la misma manera, porque ellos fueron los creadores de todo lo que haya venido, viene y vendrá después.

  • Shakespeare, desarrollo de los tópicos. El argumento deja de ser lo relevante para la creación. 

Parte de la grandeza de Shakespeare probablemente se deba a focalizar todas sus fuerzas en el personaje y no en el argumento. De las 37 obras oficialmente shakesperianas (que podemos ampliar a 40 o 41 si tenemos en cuenta a editoriales tan prestigiosas como Oxford o Arden), sólo una (A Midsummer’s Night Dream) no tiene un argumento “robado”directamente (aunque hay claras reminiscencias al “Asno de Oro o la Metamorfosis” de Apuleyo entre otras obras). El resto son lo que, hoy día, conocemos como “remakes”.  Sin embargo, la grandeza del Bardo es el haber creado el lado humano del personaje de ficción, las digresiones filosóficas, la duda, los celos, la ambición, la ingratitud, la locura, el amor… sin que sea un color plano en el mismo, sino con principio y desarrollo, con matices, con irregularidades, con componentes irracionales, confusas…

  • El monólogo interior, la reflexión y el desarrollo del personaje. La Filosofía aplicada a la Literatura.

Los personajes de las obras de Shakespeare dudan y piensan. Desarrollan pensamientos que no son didácticos, sino humanos. Plantean dudas existenciales o nihilistas que hasta entonces sólo los filósofos planteaban, pero los personajes de Shakespeare están más cerca de nosotros que los grandes filósofos. Algunos nos atrevemos a decir que son más humanos que aquellos. Mediante el soliloquio y el monólogo interior, oímos pensar a estos personajes y nos invitan a pensar con ellos.

  • Altibajos, cambio no lineal, idas y venidas.

Como en la vida, los personajes no tienen claro su camino. Se comportan de una manera, se equivocan, cambian o no de forma de comportarse, vuelven a equivocarse o no… Los cambios de opinión, el deterioro o la evolución del personaje, los bruscos cambios imprevisibles de algunos de ellos, la ironía, el miedo, la rabia, el dolor… todo ello cabe en un mismo personaje.

  • To be or not to be and nothing is but what is not.

Adicionalemente, existen multiples lecturas de las obras de Shakespeare:

–       Hamlet: ¿héroe o villano? Hamlet es un personaje que se estudia como noble héroe, pero que perfectamente podría ser argumentado como un malvado villano. Los ingredientes son muchos: Mata a Polonius sin ni siquiera saber quién es y sin darle posibilidad alguna de defenderse: es un asesino. Desprecia y maltrata psicológicamente a Ofelia lo que la lleva a suicidarse: es un maltratador. Tiene celos compulsivos del amante de su madre: es un ser obsesivo. Se hace pasar por loco: es un mentiroso. Y, por otra parte, si Claudius muere o más, si se demuestra que ha sido asesino de su hermano, Hamlet ocupará el trono: tiene un móvil. La ambigüedad con la que juega Shakespeare no se ha visto antes y, con mucha dificultad, después hasta ya entrado del post-modernismo.

–       Macbeth: asesino despiadado o víctima del destino. En mi artículo titulado “And nothing is but what is not”, argumento la existencia de dos lecturas completamente distintas de “Macbeth” en función de si el espectador coetáneo al autor era católico o protestante. La diferencia fundamental radica en que, para los católicos, las brujas no eran más que herejes, en ningún caso se les suponía poderes mágicos. Así, si Macbeth se deja llevar por las dotes adivinatorias de las brujas y damos por supuesto que las brujas no existen como tales (o no tienen tales poderes, lo que viene a ser lo mismo), sólo podemos concluir que Macbeth y Banquo se inventan dicha profecía para poder justificar su oleada de crímenes y ambición que acabará con ambos.

–       Lear: ¿viejo loco, soberbio, víctima de la ingratitud? Análogamente podríamos analizar si la actuación de Lear con sus hijas es la de un loco o la de un pobre hombre traicionado. ¿Quién tiene razón? ¿Cómo habría actuado otra persona?

–       Othello: idiota, salvaje, víctima y verdugo: Otra vez el mismo planteamiento. Se habla de Yago como un personaje vil y de Othello como un ser noble envenenado por el traidor, pero ¿quién es el brazo ejecutor? ¿quién se deja manipular como una marioneta en lugar de enfrentarse a sus dudas y miedos? ¿quién es el valiente soldado que no sabe contener sus emociones y se ciega a la más mínima prueba de infidelidad de su esposa? Según la ley vigente, Yago es inocente, un cabrón, pero inocente, mientras que Othello es un maltratador y un asesino (además de un imbécil).

–       Much ado about nothing: el teatro dentro del teatro. Shakespeare abre una posibilidad más al teatro e, incluso, hace que el mismo teatro se explique a sí mismo: en Mucho ruido y pocas nueces, como viene traduciéndose al castellano, hay una escena en la que un criado y una criada hacen el amor permitiendo que algunos personajes lo vean, pero haciendo pasar a la criada por su señora. Los espectadores en la sala, que tienen más información que los personajes que les observan sin embargo, conocen el truco. De esta manera, Shakespeare denuncia lo mismo que Cervantes en el Quijote: el problema de creerse lo que ves, lo que lees o lo que te cuentan a pies juntillas y la posibilidad de que un cambio en la información recibida de una lectura completamente diferente (como ya hemos comentado en el apartado de Macbeth).

LOS PERSONAJES

Shakespeare es al mundo de la Literatura lo que Hamlet al dominio imaginario del personaje Literario : un espíritu que lo permea todo, que no puede ser confinado.(Bloom, p.62)

Los personajes de Shakespeare son paradigmáticos, pero no prototípicos. No son planos como serían las cuatro protagonistas de “Sex in the city”, en las que cada una representa un tipo distinto de mujer: la ejecutiva agresiva que antepone su trabajo ante todo, la ninfómana, la periodista de éxito que busca el verdadero amor y la mojigata que sólo quiere casarse y tener hijos. No puede decirse que sea un fan de la serie, pero no hace falta verse más de dos capítulos para poder sacar esta conclusión que, quienquiera que haya visto dos capítulos, entenderá quién es quién. Bien, estos personajes planos son pre-shakesperianos. Antes de Shakespeare había historias, había personajes, como hay historias y personajes en “Sex in the city” y en todas las series de televisión que nos tragamos mientras cenamos los martes por la noche. Pero Shakespeare y Cervantes dotaron, ellos mismos, a sus personajes, de esa incoherencia inherente al ser humano que nos distingue de los protagonistas de los culebrones televisivos.  Ya hemos analizado brevísimamente a algunos de los personajes de las obras fundamentales del Cisne de Avon. Shakespeare, en todo su universo, cubre la totalidad de variantes para que la Literatura pueda evolucionar y seguir creando personajes. En álgebra diríamos que Shakespeare establece una base de vectores a partir de la cual se pueden establecer infinitos vectores nuevos, pero que siempre serían combinación lineal de los vectores de la base.

  • ¿Dónde desemboca todo esto?

Probar las fuentes shakesperianas en las obras fundamentales de la Literatura Decimonónica puede ser motivo, no de una, sino de múltiples tesis doctorales. Aún así, intentaré dar una idea de las variables de las que está compuesto el personaje protagonista de algunas de ellas:

–       Julien Sorel en Le Rouge et le Noir: No es descabellado pensar que el nihilismo (Macbeth, Hamlet y King Lear) es una de las características más representativas de este personaje. Por otra parte, los celos (Othello) le llevan a cometer un intento de crimen que acaba llevándole a la guillotina. A lo largo de toda la obra, Julien está acuciado por una duda (Hamlet) que no acaba de resolver y que, probablemente, es la que le lleva al acto tan desesperado como inesperado de disparar contra su antigua amante. El acto final de Mathilde, la hija del marqués de la Mole besando su cabeza cortada es una reminiscencia directa a la escena de Hamlet con Yorik y la muerte de Mdme de Rênal tres días después de la muerte de Julien, es un claro recuerdo de “Romeo and Juliet”.

–       Raskólnikov en Преступле́ние и наказа́ние: Convenir que Macbeth y Hamlet se juntan para generar a este personaje confuso, lleno primero de ambición y arrogancia y luego de dudas y arrepentimiento,  no parece tampoco una locura. Macbeth es el crimen, Hamlet, el castigo. Raskólnikov es Macbeth hasta que asesina a la vieja, cuando muta y se convierte en el ser incoherente que confiesa.

–       Renzo y Lucia de I promessi sposi: ¿No es sino un Romeo and Juliet con happy ending? Cierto que el “culebrón” de Manzoni encierra mucho más, pero en cada personaje (existen numerosos personajes planos) podemos encontrar características shakesperianas directas: Yago en Don Abbondio, Horatio en Tonio, etc…

–       Sería possible buscar ejemplos claros en casi todas las obras de la época: Wuthering Heights, Oliver Twist, Moby Dick, Notre Dame de Paris, etc…

–       La Literatura del siglo XX: La influencia sigue siendo enorme, aunque ya no solamente de primera mano, sino también a través de las obras escritas en los siglos XVIII y XIX. Los ejemplos son infinitos. Por poner un ejemplo muy claro: La obra de William Faulkner “The sound and the fury” no sólo toma su título del famoso soliloquio de Macbeth, la obra está compuesta siguiendo las pautas de dicho soliloquio:

The way to dusty death (Mr. Compson). Out, out, brief candle!

Life’s but a walking shadow (Quentin), a poor player,

That struts (Jason) and frets (Mrs. Compson) his hour upon the stage,

And then is heard no more. It is a tale

Told by an idiot (Benjy), full of sound and fury,

Signifying nothing.

 

LA NARRATIVA

  • Nueva forma de narrar:

Los hechos dejan de ser la parte relevante del texto. Lo que más importa es el personaje, sus emociones y sentimientos, su evolución y la forma en que interactúa con otros personajes. La ambigüedad del bien y del mal. Shylock, un personaje que evoluciona del famoso Barabbas de “The jew of Malta” de Marlowe, deja la puerta abierta a una interpretación a su favor al final de la obra, como si Shakespeare no tomase un partido directo contra él o demostrase que también le entiende. El archiconocido monólogo desmonta la imagen de ser mezquino y nos muestra que, Shylock, también es humano.

I am a Jew. Hath not a Jew eyes? Hath not a Jew hands,

organs, dimensions, senses, affections, passions; fed with the same

food, hurt with the same weapons, subject to the same diseases,

heal’d by the same means, warm’d and cool’d by the same winter

and summer, as a Christian is? If you prick us, do we not bleed? If

you tickle us, do we not laugh? If you poison us, do we not die?

And if you wrong us, do we not revenge? If we are like you in the

rest, we will resemble you in that.

De la misma manera, podría decir cada personaje a su autor:

I am a character. Hath not a character hands, organs, dimensions, senses, affections, passions as a writer hath?  If you challenge us, do we not doubt? If you attack us, do we not fear? And if you let us live, do we not change? If we are (as you want us to be) like you in the rest, we will resemble you in that.

Hemos comentado ut-supra que una de las características fundamentales de esta nueva forma de “narrar” mediante el teatro es la de la Filosofía aplicada a la Literatura, es decir, el personaje como filósofo o como vía de una forma de entender el mundo, como veremos en multitud de libros posteriores:  El árbol de la ciencia, L’Étranger…

Otra característica fundamental en la obra de Shakespeare que será de enorme relevancia en la Literatura posterior es la reinterpretación de los textos y su reescritura, que culminará con la reescritura de nada menos que la Odisea en el Ulysses de Joyce.

NO SÓLO EL CANON

La grandeza de William Shakespeare no se ha limitado a marcar la dirección a seguir por la Gran Literatura Canónica como los Dickens, los Joyce, los Stendhal o los Goethe. Shakespeare, como buena deidad literaria, está en todas partes. Shakespeare aparece en westerns, en películas sobre el Japón medieval, en novelas rosa de “a duro”, en thrillers, en novela negra y policiaca, incluso en universos fantásticos herederos de la obra de Tolkien aparecen personajes claramente shakesperianos. Obras como Titus Andronicus, Richard III o, sobre todo, Macbeth, han dado al género llamado “negro”, no sólo una dimensión, sino una razón de existir. Con Hamlet, Shakespeare confirma la Revenge Tragedy como el padre del thriller y encontramos, además de las múltiples adaptaciones shakesperianas al cine tomando como base algunas de sus obras[1] para contarnos una película de género. En la Literatura de Misterio (sea relato, novela, teatro o guión de cine), encontramos múltiples paralelismos. Hamlet es, probablemente, el primer detective de la Historia de la Literatura, planteando “La Muerte de Gonzago” para desenmascarar a Claudius.

Por otra parte, otro género menor en el que el Bardo ha influido definitivamente es la novela histórica: dramas históricos como Henry IV, Henry V, Richard III; tragedias y comedias grecorromanas como Titus Andronicus,  Timon of Athens o Twelfth Night ; o las grandes tragedias históricas como King Lear, Macbeth o Hamlet, han dado un gran caldo de cultivo a los románticos como Sir Walter Scott para desarrollar sus novelas de aventuras donde la problemática actual quedaba diluida en tiempos remotos.

 

CONCLUSIONES

Shakespeare y Cervantes son los centros del canon occidental desde Homero y Sófocles porque marcan un antes y un después en la Literatura. Los dos autores nos proporcionan los ingredientes y la base de lo que será la Literatura posterior, de la misma manera que la cocina no fue lo mismo con los productos importados del Nuevo Mundo, o la construcción con el descubrimiento de las cenizas pucelánicas o la incorporación de carbono al hierro, o las nuevas tecnologías nos ayudan en nuestras tareas diarias, Shakespeare y Cervantes, a unísono, crearon la dimensión psicológica del personaje, cargaron el peso de la historia sobre los héroes, villanos y antihéroes y no sobre la historia en sí; crearon la ambigüedad en la lectura más allá de las dos dimensiones grecolatinas y medievales. Mientras Cervantes desarrolló al máximo la técnica narrativa (y con dos personajes universales que no tienen nada que envidiar, ni deben nada a los shakesperianos), Shakespeare creó un universo formado, simplemente, por personas más humanas que los propios lectores/espectadores, permitiendo que cada uno tenga una concepción personal de Hamlet o de Othello, independientemente de su religión, política, origen, siglo… Si los personajes antes de Shakespeare eran artificiales, como homínidos o androides, Shakespeare nos dio la receta para convertir al mono, al niño de madera, al robot, en ser humano. Así, hoy día, coexisten en la Literatura personajes de barro y de, como diría Byron, sangre, hueso, tuétanos, pasión y sentimiento, a los que Shakespeare, como el Dios Bíblico, creó a su imagen y semejanza y les dio su soplo divino y los echó a andar.

Bibliografía

–          Bloom, Harold  – Shakespeare. La invención de lo Humano. Fundamentalmente el apartado dedicado a Macbeth. Norma, Bogotá, 2008

–          Bloom, Harold  – El canon occidental. Anagrama, Madrid, 2006

–          Coll Ferrari, Guillermo – And nothing is but what is not. https://estudiosdeliteratura.wordpress.com/2011/12/16/and-nothing-is-but-what-is-not/

–          Shakespeare, William: The Complete Works – Oxford Shakespeare, 1991. Edited by Stanley Wells and Gary Taylor

–          Shakespeare, William: Leopold Shakspere (Complete Works) – 1896. Edited by F. J. Furnivall


[1] Mismamente, el número de películas basadas en “Macbeth” que persiguen la interpretación de la obra como puro thriller es innumerable. Ejemplos de esto son: “Scotland, Pa” (2001) y “Hombres de respeto” (1991). Shakespeare también traspasa las fronteras de lo occidental de la mano de Akira Kurosawa en obras como “Ran” (basada en “King Lear”), “Los canallas duermen en paz” (“Hamlet”) y, sobre todo, “Trono de Sangre” (“Macbeth”).

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